PALESTINA

NAVIDAD EN BELEN


   Desbordo de alegria, canto todo el tiempo, canciones navideñas en la calle, en la casa. Sabia que venia para Belen, ya teníamos casa donde estar pero una cosa es saber donde iras y otra es llegar y sentir.




   Es como que los sentimientos se apoderaron y mi mente dejó de pensar. Y en lo espiritual uno no puede mandar. No soy yo, no lo puedo controlar o mejor dicho “esta soy la verdadera yo” la que no piensa, la transparente que si tengo ganas de reír rio, que si tengo ganas de cantar en la calle canto.

   Me doy cuenta al caminar y cantar que la gente me mira, que no es ya normal demostrar abiertamente. Siento que no hago mal a nadie sino que doy alegría, aunque les llame la atención se que algo bueno les debo causar.

“Se nota que estas contenta” me dice Pampa. Que si bien él tiene pocos años de escuchar la vida  de Jesus no puede sentir o entender lo que yo siento con mis 45 años en la misma medida. Han sido 45 años de escuchar sobre todos estos lugares en la Biblia. Han sido 45 Navidades que he festejado.

   Yo trato de transmitirles esta alegría para que entiendan lo que para mí significa pero me doy cuenta que ellos no pueden comprender la dimensión de mi alegría.

   Hace un mes que les leo a los chicos una Biblia para niños para que comprendan que lugar en el mundo están pisando ahora y la importancia espiritual. Les encanta y todas las  noches esperan que el cuento prosiga. Llegamos al nacimiento de Jesús justo para el 23 de Diciembre y acá estamos en Belén.

   No tengo ningún adorno de Navidad ya que en Israel es muy difícil de encontrar. Siempre trato de decorar el auto (nuestra casa) con un arbolito pequeño o aunque sea con unas guirnaldas. Pero esta vez… nada tengo.

   Un día vamos a hacer un picnic y pinos veo. Junto sus piñas y pienso “quizás no tenga arbolito de Navidad, pero sí los podemos hacer” Y así los hacemos con los chicos un día después, pintamos y esos seran nuestros arbolitos.




   Pero llegamos a Belen a lo de las Hermanas y nos dan una casita a media hora caminando de la iglesia de Natividad con tres cuartos y todo lo que uno puede llegar a necesitar y cuadritos y estatuillas religiosas por donde mires. Hasta decoraciones para hacer nuestro propio arbolito. 





“Es perfecto pasar la Navidad aquí, mama” me dice Paloma “Esta lleno de Jesuses”



   


   Ir a la misa de Gallo dada por el Patriarca de Jerusalén es emocionante, vamos solo con Pampa y Tehue, con las Hermanas y la gente del Hogar pero al otro día ir a la misa en Español en la Gruta es algo muy fuerte que me supera por completo.




   Esperar afuera de la gruta para entrar, saludar a los 4 padres que llegan para celebrar la misa con sus lindas túnicas doradas de fiesta y sus caras llenas de alegría por lo que sucederá, ya era suficiente para que mi corazón acelere su latir. Detrás de los curas siguieron dos Hermanas, nosotros y 3 personas mas. Hay muchísima gente alrededor pero la misa es para nosotros solos. La gente alrededor fluye pero no me enturbia el poderoso sentimiento.

   Bajamos las escaleras, veo a los padres acomodarse rápido en la parte donde estuvo el pesebre. Sigo bajando veo un pequeño estante donde será el altarcito y lo que más me atrapa mi corazón es, al llegar…ver al niñito Jesús, tan lindo, acostado como lo estuvo 2015 años atrás pero esta vez con una protección bellísima dorada que lo hace brillar más todavía. Lo observo, tan pequeño y tan poderoso. No puedo evitar soltar mi alegría mediante lágrimas que no puedo parar. No estaba preparada para semejante movida emocional, sentí que no podía contener lo que sentía, no podía hacerlo, el corazón se antepuso ante todo otro pensamiento que quiera empañar ese maravilloso momento.   




   Ver a Jesús frente a mí hacía que todo lo que ya era bello en ese momento lo sea aún más. El Sermón sencillo del Padre Marcelo llega hasta el alma y así todo lo que sigue sucediendo en cada segundo. Canto como nunca, las notas salen perfectas, la ostia sabe mejor y así todo lo que sucede. Comulgo en el Pesebre… algo único. Me arrodillo y no pido nada sino lloro de felicidad al agradecerle por recibir tanto en la vida (como estar acá en este momento). Me sentí inundada, inundada de cosas buenas, grandes, bonitas pero lo que más sentí en ese momento es mi relación con Jesús ahora y durante todos estos años pasados. Relación que siempre tuve pero que a veces me olvido. (Hasta me acordé de otro momento fuerte con Jesús que tuve en un Retiro cuando fui con el colegio)

   Agradecimiento eso fue lo que sentí, agradecimiento por sentir felicidad, algo grande, difícil de contener en cualquier envoltorio que le quieras poner. Felicidad de esas que te desbordan. Mi cuerpo no la puede manejar, me siento muy pequeña para contener semejante sentimiento. Aunque sea alta y grandota tampoco la podría contener. No se empaqueta la felicidad, no se envuelve.

   Llega el momento de dar la Paz, la doy con alegría, con inmensa Paz.  

   Termina la misa. Se van los padres y queda un Franciscano cuidando a Jesús ya que hay mucha gente y otra misa en otro idioma vendrá. Yo quiero dar esos 2 pasos que me separan de Jesús, el Franciscano que mueve a la gente me los deja dar. Me arrodillo, toco su protección dorada y le agradezco por Existir, y a tanta gente le ha hecho bien en el mundo.

   Como dijo el Padre Marcelo en su Sermon “Este niño Jesús que ahora contemplamos es un niño que no sabe hablar… pero que nos habla.” “El viene a cambiar nuestra vida, así cuando un niño en una familia cuando viene cambia la vida de las personas, así también el niño Jesús viene a nuestra vida para cambiarnos”

   A mis espaldas está la estrella en el piso (area que pertenece a los ortodoxos) donde nació Jesus que otro franciscano me deja tocar y subo las escaleras dejando atrás ese lugar tan especial, conmovida muy conmovida.




   Vamos al altar que está arriba de la gruta. Meditamos un poco más o mejor dicho empecé a procesar el momento pasado.  Después Herman me dice “vamos al patio del Convento”. Ahí vemos sol y nos sentamos mirando un rosal. Siento el sol, su calor y pienso que especial que es el mundo en que vivimos. Esta todo perfecto.




   Y Herman me pregunta interrumpiendo mi pensamiento.

“Porque todo lo que nos pasa es lindo? Como es que tenemos unos hijos lindísimos como personas, como es que tenemos una excelente relación, la gente que nos encontramos, el viaje, no tenemos deuda alguna, el sexo. Todo es demasiado perfecto. Como es que nos pasa eso? Y Ahora estar aca en este momento…” – escuchaba todo lo que yo indirectamente había pensado en tan solo la palabra felicidad.

   Una parejita filipina comienza a cantar a canon en un pasillo del patio una canción dulce navideña, las voces me transportan a seguir sintiendo…  que pequeña me sigo sintiendo y pensé:

 “Siempre recomiendo escribir para desahogar una tristeza, una bronca, o para ayudarte a expresarte…  pero que pasa si escribimos para que la felicidad no sea Tanto para uno y la podamos llegar a contener”  Eso es lo que estoy haciendo… pero me sigo sintiendo pequeña.

   El día 25 los festejos siguieron con almuerzo navideño con nuevos amigos, las hermanas y los padres, afuera de la iglesia y la celebracion con los niños del hogar.



    



Que especial fue todo! Gracias por lo que hacen!





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