II PARTE: Sur (Dic 2005 - Mayo 2006)

En Agosto del 2005 salimos a recorrer Argentina con nuestro compañero de sueños, y esta vez lleva a cuatro… Cande, Herman, Pampa y Tehue.. La idea ( idea no es igual a plan) era salir en Agosto, cosa que hicimos, tocar La Quiaca y en Diciembre llegar a Ushuaia… a fines de Diciembre estábamos llegando a Jujuy… Y tras pasar las fiestas en casa con la familia, ( por la amenaza de que nos iban a pedir el pedido de captura) salimos hacia el Sur y es esta parte que vamos a contar.
Primero nos fuimos a la costa a recorrer algunas playas donde aprovechamos a promocionar el libro, es que ¡es genial porque en un solo lugar tenés gente de todos los lugares!. Salíamos con mochila al hombro durante las mañanas y las tardes a caminar por las playas, enfrentando un poco de timidez y otro de vergüenza para llegar hasta la gente y decirles:
- Buenos dias, me permitiría que le regale un capítulo de nuestro libro que escribimos sobre nuestro viaje a Alaska?- Muchos sin entender esto que un mismo escritor comparta su trabajo estiraban sus manos y agradecían.

Unos cuantos nos hacían comentarios agradables y otros nos preguntaban: – ¿De que se trata?- hasta nos hacían sentar junto a ellos, contar, tomar mates, que de seguro terminaban pidiéndonos un libro siempre y cuando lo dedicáramos, felices acatabamos la exigencia.
No se imaginan con los personajes que nos cruzamos, hasta el nieto de Alfonsina Storni nos compro un libro!
Estas caminatas las hacíamos junto a mi Primo Facundo que nos vino a ayudar a sembrar sueños, con Cande nos alternábamos para quedarnos a jugar con los chicos en la playa.
A la noche estacionábamos al auto en un lugar transitado, poníamos nuestros libros sobre su capot y estribo y así quienes habían leído el capítulo si lo deseaban se podían llevar su ejemplar.
Se deben imaginar los maravillosos encuentros que tuvimos, como de quienes ya habían leído el libro y ahí estabamos junto al auto, donde nunca imaginaron vernos. Imagínense nuestras alegrias al llegar a una carpa y ver a alguien leyendo un libro y que justo ese libro sea el nuestro! ¿Y la cara de esa persona? Estar leyéndolo y de repente vernos parados enfrente de el o ella…
Nos enteramos de historias maravillosas de libros que llegaron a personas que en mejor momento no podría haber sido. Otras que nos volvía a ver o que a la pasada nos gritaban –¡Ya estoy en el Amazonas! Y así fuimos muchos más los que llegamos a Alaska. Una señora nos dijo algo que nos encanto –Ahora mi “Alaska” no esta tan lejos, está más cerca.

Por la costa nos vamos a Bahia Blanca volviéndonos a ver con amigos de la infancia que algunos hasta estaban presente el día que nos pusimos de novios. Después entramos a la Patagonia. Ambos felices con los elefantes marinos en Península Valdez, Tehue cumpliendo su primer año de vida en Puerto Pirámides junto a sus primeros pasos. Pampa deseoso por ver pinguinos no se pudo quejar al verlos en Punta Tombo en cantidad y en Piedrabuena por caminos de tierra… mejor dicho de piedras. Nos fuimos hasta el Chalten para ir caminando los cuatro hasta el Fitz Roy. Ayudamos a esquilar alrededor de los ojos a muchas ovejas en una estancia cerca del Glaciar Perito Moreno, donde pasamos unos días increíbles.

Por la 40 entramos a Chile para ver las Torres del Paine y en Punta Arenas tomamos el Ferry a Tierra del Fuego para llegar hasta Lapataia con una lindísima caravana de autos antiguos. Llegamos hasta la parte más austral del continente después de haber estado en la parte más boreal, para dar lugar a saltos de alegría, emociones, brindis, y… y si, ocurrió otra vez… el quedarnos sin poder seguir… otra vez el final del camino y solo mar hasta donde nuestra vista podía ver.
– Y ahora Cande… ¿Que hacemos?
– Volvamos a empezar…

Y si, como dejar de hacerlo, si se repite en todos lados ese recibimiento humano donde en pequeñas casas y hasta enormes estancias nos cobijan dejándonos ser parte de un lugar y a ellos de este sueño. Como, si se repiten las causalidades como en Río Grande que al llegar a la noche a un locutorio donde llamamos a un amigo de la infancia para ir a su casa y nos dice que está en Buenos Aires…
Perdon chicos… ¿se acuerdan de mi? interrumpe un señor- ¿Se acuerdan que los conocí en Pinamar?, ¿podría invitarlos a mi casa?- ¡¡Y que maravillosa familia!!
O en Tres Lagos pequeño pueblo de 200 almas en la meseta patagonica, entrar a las 11.30 hs de la noche con viento en contra que ya lleva tres días (y viento en contra en este auto es… super en contra). Cansados sin ver a nadie en la calle y aparece un Fiat 147 que al vernos baja su marcha para vernos pasar, a la par le preguntamos por hotel. Nos dicen:
– Sígannos. Hay una señora que alquila casitas por día.- pero la señora no está y con timidez nos preguntan: – Ustedes no son los del viaje que nació un hijo y fueron lejos, lejos…?- Fue responder que sí y ya nos estaban acomodando en su pequeño hogar.
Otra increíble historia es en Cariló donde conocemos el presidente de una empresa de seguros que quiere que demos una charla de motivación en la reunión anual de la empresa. Le decimos que no porque hasta Abril estaríamos de viaje. -Justamente es para esa fecha. Gustosamente les mandaría los pasajes para llevarlos a la reunión ya que es en Ushuaia – el no nos puede creer cuando le decimos que ahí es donde terminamos en abril el viaje!! Dos días después de llegar a Ushuaia estamos dando la charla. Justo a tiempo.

Enormes copos de nieve nos despiden de Ushuaia, son papelitos que caen nuevamente del cielo celebrando una vez más un sueño cumplido y otra vez debido a la gente. Así fue con
ese señor en Caleta Olivia que nos compra un libro y después nos damos cuenta que no sabía leer!!! Solo quería ser parte!!.
Oh esa gente que en Puerto Madryn con un día de viento de hasta 100 kms por hora venían igual a vernos a la calle como anunciaba el diario…
Otra re-linda historia sucede en Río Grande, el auto se aceleraba. Empiezo a chequear en el galpón de la familia que nos hospeda, un mecanico que venia a ver un autoelevador mira y lo que no vi en 40 minutos el lo ve en 2.
-La carrocería está cediendo y parte se apoya en el acelerador, si queres venite a mi taller y lo vemos.
El hombre hacía poco que tenía el taller en su casa, dejó el trabajo en una buena empresa porque su hijo adolescente había tenido problemas de conducta en la escuela y su mejor forma de ayudarlo es estando a su lado. Así después de la escuela tiene un excelente ayudante de mecánica más una relación padre e hijo envidiable. Estamos 3 días enteros en el taller porque hasta el embrague encuentra que está a punto de romperse y aunque insistimos, le pedimos por favor y que muy bien le vendría no podemos pagarle, no hay forma.
-Gracias, mil gracias por aparecer justo cuando mas lo necesite, como caido del cielo, sino hubieras sido vos, no se a que hubiera hecho.
-Sino hubiera aparecido yo… habría aparecido otra persona…
El auto queda muy bien y a tiempo para ser parte del desfile del 2 de Abril donde nos invitaron los excombatientes de Malvinas.



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