Palabras
de Cande
Ya sé que hay muchos amantes de los
autos. Yo les confieso que no lo era pero el Graham me hizo ver
no solo caminos y gente de este mundo sino también el mundo
de los autos. Sin querer me hice amante de mi Graham y por esta
razón el otro día en el taller me puse a escribirle.
Querido Graham :
« Son las nueve menos cuarto de la noche y acá estamos
rodeándote, acariciándote con la mirada. La música
de fondo siempre te acompaña. Hasta en esta hora hay tanto
movimiento a tu alrededor, tanto ruido que los cambios son notorios
en cada minuto. Sin querer te rodea gente maravillosa, sin querer
el sueño florece aquí en este taller, aquí
alrededor tuyo.
Sí, claro que vos mas que nadie sabes de sueños.
Libertad es lo que irradias. Cada mirada, cada expresión
de la gente que te visita la delata. Se ve en ella los deseos
de tocarte y de ir a aires lejanos con solo imaginarte terminado.
Adrian te desvistió
íntegro y así te llegamos a conocer en tu interior.
Me puso triste verte sin tu color, sin tu postura, sin tus calcos
que mostraban tus kilómetros andados. Hasta casi no te
quería ver y apenas te visitaba.
Marcos, Adrián, Herman, Nat, yo y luego Nino comenzamos
a vestirte poco a poco. Me asombro cada día el esmero que
ponen, la dedicación, pero más me asombra sus ganas
de verte bien.
Ahora no veo la hora de venir a verte y ver tus avances cada día. Ellos me cargan porque ando con el metro midiéndote a cada rato, pero esa es mi manera de mimarte.
Gracias Graham por
acomodarte a nuestro Sueño, gracias Graham por adaptarte
sin problemas. Ahora a mi familia llevarás y por caminos
nuevos andarás.
Gracias Herman por soñar como yo.
Gracias Pampa y Tehue por no impedirnos viajar sino por lo contrario,
por disfrutar el viajar.
Gracias Adrián, gracias Marcos, Nat, Nino y los que ayudaron
de una y otra manera porque además de trabajadores formamos
un equipo de Amigos.
Un Beso, Cande.
